El abuso de poder y el dinero de los alcoyanos

El buen gobierno y la transparencia son principios fundamentales en la gestión pública, pero en Alcoy estos valores parecen quedar en segundo plano cuando se trata del alcalde Toni Francés. Hemos denunciado recientemente que el alcalde ha incurrido en un uso indebido de los recursos municipales al viajar acompañado por su pareja, quien además es asesora de turismo del Ayuntamiento, a reuniones en las que su presencia no tenía justificación alguna. Este hecho nos parece cuanto menos poco ético y poco ejemplar para todos los alcoyanos.

Resulta alarmante que en dos viajes recientes, a Málaga y Madrid en 2024, la asesora de turismo haya acompañado al alcalde en encuentros que trataban sobre urbanismo, innovación y movilidad sostenible. ¿Qué papel puede jugar una asesora de turismo en reuniones sobre estos temas? Ninguno, más aún cuando se ha constatado que, en el momento de dichos viajes, la asesora estaba de baja laboral. Este hecho no solo genera dudas sobre la idoneidad de su participación, sino que pone en evidencia una gestión opaca y cuestionable de los recursos públicos.

No se puede ignorar que el propio departamento de intervención del Ayuntamiento no aprobó inicialmente estos gastos, lo que obligó al alcalde a redactar un escrito justificando la necesidad de un asesor para atender las necesidades de prensa y comunicación, cuando su puesto de trabajo no tiene nada que ver con eso. Sin embargo, la persona en cuestión no es asesora de comunicación, sino de turismo, lo que hace que la justificación presentada parezca más un intento de enmascarar una decisión injustificable que una necesidad real.

Este caso es especialmente grave si recordamos que el propio Toni Francés firmó el Decreto 56/2016 del Consell, que aprueba el Código de Buen Gobierno de la Generalitat. Dicho código establece, en su artículo 27, la obligación de hacer un uso adecuado de los recursos públicos. Pero, como se ha demostrado, el alcalde parece creer que las normas son para los demás y no para él.

El abuso de poder y el desdén por la ética pública deterioran la confianza ciudadana en sus representantes. No se trata solo de que estos viajes representen un gasto injustificado, sino de lo que simbolizan: un desprecio por los principios de transparencia y responsabilidad que deberían regir cualquier administración pública. Los alcoyanos merecen políticos comprometidos con su bienestar, no dirigentes que utilicen su cargo para fines personales.

La pregunta que queda en el aire es clara: ¿asumirá Toni Francés la responsabilidad de estos actos o seguirá justificando lo injustificable? Y sobre todo, ¿pagará él todo el gasto privado que ha gastado haciendo uso personal de dinero público? Los ciudadanos tienen derecho a respuestas y, sobre todo, a una gestión honesta de sus recursos.

CARLOS PASTOR. Portavoz del Grupo Municipal del PP